18/08/19

Volver al índice de libros.


Vladimir Lenin, Materialismo y empiriocriticismo

9/5/2008

Fundamentos, Madrid, 1974.

Materialismo y empiriocriticismo«Todo aquel que esté aunque sea algo familiarizado con la literatura filosófica, debe saber que difícilmente se encontrará un solo profesor contemporáneo de filosofía (y de teología) que no se dedique, de manera directa o indirecta, a refutar el materialismo. Centenares y miles de veces se ha proclamado al materialismo refutado, y hoy se le continúa refutando por centésima y milésima vez. Nuestros revisionistas se dedican todos ellos a impugnar el materialismo, aun cuando aparentan impugnar propiamente sólo al materialista Plejánov y no al materialista Engels, ni al materialista Feuerbach, ni las concepciones materialistas de J. Dietzgen, y, además, aparentan refutar el materialismo desde el punto de vista del "novísimo" y "contemporáneo" positivismo, de las ciencias naturales, etc. Sin aducir citas, que todo interesado encontrará por centenares en las obras mencionadas más arriba, recordaré los argumentos con los que Basárov, Bogdánov, Iushkévich, Valentínov, Chernov y otros machistas arremeten contra el materialismo. En razón a su sencillez y brevedad, y por haber adquirido ya carta de naturaleza en la literatura rusa, usaré en el texto el término "machistas", con significación idéntica a la de "empiriocriticistas". Que Ernst Mach es en la actualidad el representante más popular del empiriocriticismo, es un hecho generalmente reconocido en la literatura filosófica, y las desviaciones de Bogdánov y Iushkévich con respecto al machismo "puro" tienen una significación completamente secundaria, como será demostrado más adelante.»

Lenin


Prólogo a la primera edición

Toda una serie de escritores que pretenden ser marxistas han emprendido en nuestro país, en el año que corre, una verdadera campaña contra la filosofía del marxismo. En menos de medio año han visto la luz cuatro libros, consagrados fundamental y casi exclusivamente a atacar el materialismo dialéctico. Entre ellos, y en primer lugar, figura el titulado Ensayos sobre [contra, es lo que debería decir] la filosofía del marxismo, San Petersburgo, 1908, colección de artículos de Basárov, Bogdánov, Lunacharski, Berman, Helfond, Iushkévich y Suvórov. Luego, vienen los libros de Iushkévich, El materialismo y el realismo crítico; Berman, La dialéctica a la luz de la moderna teoría del conocimiento y Valentínov, Las construcciones filosóficas del marxismo. Todos estos individuos no pueden ignorar que Marx y Engels, decenas de veces, dieron a sus concepciones filosóficas el nombre de materialismo dialéctico. Y todos estos individuos, unidos (a pesar de las profundas diferencias que hay entre sus ideas políticas) por su hostilidad al materialismo dialéctico, pretenden, al mismo tiempo, hacerse pasar, en filosofía, ¡por marxistas! La dialéctica de Engels es «misticismo» dice Berman; las ideas de Engels se han quedado «anticuadas», observa Basárov de pasada, como algo que de suyo se sobre entiende; el materialismo se da por refutado por nuestros valientes guerreros, quienes se remiten orgullosamente a la «moderna teoría del conocimiento», a la «novísima filosofía» (o al «novísimo positivismo»), a la «filosofía de las modernas Ciencias Naturales» e incluso a la «filosofía de las Ciencias Naturales del siglo XX». Apoyándose en todas estas supuestas novísimas doctrinas, nuestros destructores del materialismo dialéctico llegan intrépidamente hasta el fideísmo neto ( ¡en Lunacharski se ve esto con mayor claridad que en ningún otro, mas no es él solo, ni mucho menos!), pero pierden de pronto toda la audacia y todo el respeto a sus propias convicciones cuando tienen que precisar nítidamente su actitud hacia Marx y Engels. De hecho, abjuración completa del materialismo dialéctico, es decir, del marxismo. De palabra, subterfugios sin fin, intentos de eludir la esencia de la cuestión, de encubrir su apostasía y colocar en el lugar del materialismo en general a uno cualquiera de los materialistas, negativa rotunda a hacer un análisis directo de las innumerables declaraciones materialistas de Marx y Engels. Esto es un «alzamiento sumiso», según la justa expresión de un marxista. Este es el revisionismo filosófico típico, pues los revisionistas son los únicos que han adquirido un triste renombre por haber abjurado de las concepciones fundamentales del marxismo y por haberse mostrado timoratos o incapaces para, en forma franca, recta, decidida y clara, «arreglar las cuentas» a los puntos de vista abandonados. Cuando los ortodoxos han tenido que manifestarse contra ciertas concepciones envejecidas de Marx (como, por ejemplo, Mehring respecto a ciertas tesis históricas), lo han hecho siempre con tanta precisión y de forma tan circunstanciada que nadie ha encontrado en sus trabajos la menor ambigüedad. Por cierto, en los Ensayos «sobre» la filosofía del marxismo hay una frase que se parece a la verdad. Esta frase, de Lunacharski, dice: «Nosotros (es decir, evidentemente, todos los colaboradores de los Ensayos) puede ser que nos equivoquemos, pero indagamos» (pág. 161). Que la primera parte de esta frase contiene una verdad absoluta y la segunda una verdad relativa, intentaré demostrarlo con todo detalle en el libro que ofrezco a la atención del lector. Por el momento me limito a hacer observar que si nuestros filósofos hablaran no en nombre del marxismo, sino en el de algunos «indagadores» marxistas, testimoniarían un mayor respeto hacia sí mismos y hacia el marxismo. Por lo que a mí se refiere, también yo soy, en filosofía, un «indagador». En estos apuntes me he propuesto como tarea indagar qué es lo que ha hecho desvariar a esa gente que predica, bajo el nombre de marxismo, algo increíblemente caótico, confuso y reaccionario.

Setiembre, 1908.
EL AUTOR.


Comparte:


Recomendados Google

Libros

Libros en Pentalfa Ediciones

Pentalfa Ediciones inicia su actividad en 1974, prestando especial atención a los libros de filosofía. Desde 1988 pertenece a Grupo Helicón S.A. Entre 1978 y 1998 publicó El Basilisco, antes de pasar esta revista a depender de la Fundación Gustavo Bueno

Redes sociales