24/08/19

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Aristóteles, Ética nicomaquea / Política

27/1/2008

Editorial Porrúa, México DF, 1997.

Ética nicomaquea / Política«Hace medio milenio que la Política de Aristóteles comenzó a correr por el mundo impresa en español, y desde entonces más de quince versiones, con bastante más de un centenar y medio de ediciones y reediciones impresas, y más de un texto electrónico accesible por internet, dejan abierto el camino a hermenéuticas y análisis aún poco recorridos que obligan, como poco, a cuestionar la suerte que han gozado, hasta el presente, los clásicos filosóficos recreados en español, vueltos a ser pensados desde la lengua.»

El parrafo anterior ha sido tomado de la siguiente página del siempre sorprendente Proyecto Filosofía en Español; según el autor de la investigación «esta página reconstruye la historia de la Política de Aristóteles en español, incluye una referencia al orden de los libros y particiones que ha ido recibiendo el texto, copia el párrafo inicial con el que se inician las diferentes versiones, y enlaza con otras páginas relacionadas.»

«¿Y cuál será el remedio para estos tres males? En primer lugar, la propiedad, por pequeña que sea, después, el hábito del trabajo, y, por último, la templanza. Mas el que quiera encontrar la felicidad en sí mismo, no tiene que buscar el remedio en otra parte que en la filosofía, porque los demás placeres no pueden tener lugar sin el intermedio de los hombres. Lo superfluo, y no lo necesario, es lo que hace que se cometan los grandes crímenes. No se usurpa la tiranía para librarse de la intemperie, y por el mismo motivo las grandes distinciones están reservadas, no para el que mata a un ladrón, sino para el homicida de un tirano.»
Aristóteles, Política.



Introducción de Antonio Gómez Robredo

«La actualidad de la Política, en fin, la vernos nosotros inclusive a la luz de ciertas peculiaridades suyas que en un tiempo se tuvieron por arcaísmos, pero que hoy ya no lo son o están dejando de serlo. Con las obras del pensamiento, en efecto, pasa lo que con las obras de arte, que se revalorizan o desvalorizan, alternadamente, según la sensibilidad o las corrientes espirituales de la época que las enjuicia; lo cual sería otra aplicación del conocido multa renascentur quae iam cecidere. No se trata, naturalmente, de arcaísmos que por todos motivos merecen quedarse en tales, como lo de la esclavitud, sino de arcaísmos de positividad axiológíca, y que bien pueden, por esto mismo, perder aquel carácter. Nos parece que así ocurre con obras como la República de Platón y la Política de Aristóteles, con referencia, sobre todo o entre otras cosas, a los fines del Estado. Para una época como la que transcurrió entre la Revolución Francesa y la primera guerra mundial, cuando se pensó que el Estado no tenía prácticamente otra función que la defensa contra el exterior, y la tutela, en el interior, de la vida y la propiedad, del honor a lo más (la propiedad y el honor de la burguesía, por su puesto), pudo parecer algo hipertrófico o francamente monstruoso, una especie de Leviatán —por más que un Leviatán del bien— un Estado como el delineado en aquellas obras de la antigüedad, con su decidida intervención en la vida material, intelectual y moral de los ciudadanos. Una vez, en cambio, que se ha superado, tan decisivamente como en nuestros días, aquella estrecha concepción del Estado-policía; una vez que se reconoce, entre sus funciones más importantes, la función asistencial y la función educativa, juntamente con la justicia social, es natural que recobren actualidad las teorías políticas que vieron algo o mucho de todo ello en la esencia, y fines del Estado. Ahora bien, la función educativa por lo menos es algo que sobresale a tal punto en la Ciudad antigua, que por algo ha podido decirse que el Estado es ante todo el educador, y que paideia es sinónimo de politeia. Que aquellos filósofos, y el Estado de su tiempo, restringieran la educación a la clase privilegiada de los hombres libres y con cierta posición social, fue sin duda una limitación que felizmente ha desaparecido en la educación moderna, y en esta extensión lleva ésta sobre aquélla la ventaja, pero no así, en cambio, en comprensión o profundidad. La definición, en efecto, que Aristóteles da del Estado: “la comunidad autosuficiente para la vida perfecta”, hay que tomarla así, tal corno suena, o sea que el Estado tiene, como su fin más propio y específico, la formación de un tipo humano absolutamente superior, en lo moral no menos que en lo intelectual; el tipo, justamente, que se nos describe en la Ética, de la cual es la Política —ahora lo vemos con perfecta claridad— su cumplida realización. De esta concepción se hace todavía eco San Pablo, cuando, al encarecer la obediencia al poder político, lo denomina “ministro de Dios para el bien”. Fue Platón, a su vez, quien, en las Leyes, propuso, con estas palabras, la formación de un Ministerio de la Educación, el cual, según la exégesis paulina y por las funciones a él encomendadas, podría también llamarse el Ministerio del Bien. A todo esto no puede hoy ser insensible el ciudadano de un país que, como México, se ufana a justo título de adscribir a la educación de su pueblo el mayor renglón del presupuesto nacional. En tierra mexicana debe, por tanto, editarse y reeditarse una obra que, como la Política aristotélica, propone la educación como el más alto ideal del Estado.»

Antonio Gómez Robledo

SINOPSIS DE LA POLITICA

I. FAMILIA Y ECONOMIA

Definición de la ciudad. —La familia, las sociedades intermedias y la comunidad política.-Especies de autoridad. —El problema de la esclavitud. —Economía y crematística. —Relaciones familiares entre el varón y la mujer, el padre y los hijos, el señor y el esclavo.

II. CRITICA DE LAS CONSTITUCIONES

Política platónica: República y Leyes. —Proyecto de Faleas de Calcedonia. — Proyecto de Hipódamo de Mileto. —Constituciones de Esparta, Creta y Cartago. —Proyectos constitucionales de Solón, Zaleuco, Carondas, Onomácrito, Filolao, Dracón, Pítaco y Androdamas.

III. TEORIA DEL CIUDADANO Y CLASIFICACION DE LAS CONSTITUCIONES

Elementos de la ciudad. —Concepto del ciudadano. —La virtud del ciudadano y la del hombre. —Diversas formas constitucionales. —Formas puras y formas degeneradas o desviaciones. —Oligarquía y democracia: la justicia distributiva en uno y otro régimen. —El problema de la monarquía.

IV. LA MEJOR CONSTITUCION POSIBLE

Variedades de oligarquía y democracia: la “república” como posible combinación de entrambas. —Aristocracia y tiranía. —El relativismo constitucional y las condiciones de la seguridad política en cada régimen. —Estructura del gobierno y división de poderes: magistraturas ejecutivas, poder deliberante Poder judicial.

V. ESTUDIO DE LAS REVOLUCIONES

Causas generales de las mudanzas políticas. —Causas específicas en la democracia, la oligarquía y la aristocracia. —Medidas de seguridad en cada uno estos gobiernos. —Monarquía y tiranía: su diferencia, riesgos y defensa. —De la teoría platónica de las revoluciones.

VI. DEMOCRACIA Y OLIGARQUIA

La libertad como fundamento de la democracia. —Instituciones que corroboran la democracia. —Varias especies de oligarquía. —Magistraturas de la ciudad: su número y competencia.

VII. LA CONSTITUCION IDEAL

La eudemonia como el ideal político de la ciudad perfecta. —Los elementos del Estado en la constitución mejor: población, territorio, recursos naturales estructura social, planificación urbana. —Principios generales de la educación. —Regulación del matrimonio y la procreación. —La educación infantil.

VIII. LA EDUCACION JUVENIL

Fines y contenido de la educación. —Letras, gimnástica, dibujo y música. — Efecto psicológico y moral de la música. —Melodías y armonías conducentes a la formación integral del hombre.



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