21/10/17

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noticias12/2/2008

 12/2/2008 

Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles
Cartel del Congreso Bernardo del Carpio y la Batalla de Roncesvalles

Congreso internacional celebrado en la ciudad de Oviedo, organizado por la Fundación Gustavo Bueno dentro del marco institucional promovido por el Ayuntamiento de Oviedo para celebrar las conmemoraciones Oviedo XII Siglos sobre la discutida figura histórica de Bernardo del Carpio, héroe del siglo IX, negado desde el siglo XVIII por la historiografía hipercrítica, pero que ha sobrevivido en la tradición literaria de España y otras naciones como Cuba o Filipinas. En la actualidad, el arqueólogo e historiador ovetense Vicente José González, reivindica su historicidad en su último libro publicado.

Los días 4, 5 y 6 de febrero se celebró en la ciudad de Oviedo un Congreso internacional sobre Bernardo del Carpio y la Batalla de Roncesvalles, dentro del conjunto de actos conmemorativos desarrollados por el Ayuntamiento de Oviedo y la Fundación Gustavo Bueno Oviedo XII Siglos. Dejo aquí una selección de algunas de las noticias aparecidas en la prensa esos días:


La Voz de Asturias
Gustavo Bueno: «Bernardo del Carpio tuvo la relevancia histórica del Cid»

La Voz de AsturiasEl controvertido personaje histórico de Bernardo del Carpio volvió ayer a la palestra gracias al congreso internacional sobre esta figura que se inauguró ayer en el Auditorio Príncipe Felipe, y que supuso el inicio de las celebraciones de Oviedo Doce Siglos . El filósofo ovetense Gustavo Bueno, encargado de abrir este encuentro sobre el héroe medieval nacido en Oviedo, llegó a comparar la relevancia histórica de Carpio con la del Cid Campeador. Por su parte, el profesor de la Universidad de Oviedo, José Vicente González García, afirmó que sus estudios aportan pruebas que avalarían la veracidad histórica de este personaje, negada por algunos expertos.

En la conferencia inaugural, Bueno no dudó en cerrar filas en torno a la figura de este guerrero. Según el filósofo, lo importante no es si Carpio vivió realmente, sino que "su significado histórico es su leyenda". No entiende, por tanto, el olvido al que se ha visto sometido este personaje y reivindica su recuperación. "Ni siquiera tiene una estatua en la ciudad, cuando otros personajes de menor trascendencia, incluso de ficción --y reseñó la imagen de La Regenta-- sí la tienen", apuntó.

Otro ferviente defensor de la historicidad del personaje es José Vicente González García. Este profesor de la Universidad de Oviedo aseguró ayer durante el congreso que sus tesis cuentan con "centenares de pruebas documentales", como una carta de los supuestos descendientes del guerrero, los hermanos Bernardo de Quirós, en la que se quejarían de una disputa de haciendas heredadas del caballero medieval. También se refirió el docente a crónicas y a toda la tradición literaria en torno a esta figura. Gustavo Bueno dijo de este profesor que sus estudios "habían roto el muro de las hipercríticas" y defendió que la existencia real del personaje "no sólo es posible, sino altamente probable".

Según narra la literatura épica, Bernardo del Carpio se alió con nobles asturianos y guerreros árabes para evitar la entrada de las tropas carolingias en la península. El héroe confrontó a los extranjeros en Roncesvalles, batalla que según una corriente historiográfica tendría lugar en el año 808, aunque los detractores del caballero la sitúan unos años antes. La Fundación Gustavo Bueno organizó las charlas con motivo del que consideran el 1200 aniversario de la trifulca militar y que coincide con el bicentenario del levantamiento popular de los ovetenses contra el ejército francés en 1808, y que también celebrará la fundación.

Victor G. Calleja

La Nueva España / 3 febrero de 2008
Bernardo del Carpio y cierra España

Oviedo, Javier NEIRA

Bernardo del Carpio es uno de los grandes héroes españoles y sin duda el más olvidado. Hasta tal punto que algunos historiadores incluso dudan de que haya existido. Una doble condición que, de tan contradictoria, se diría que engrandece aun más su figura histórica. ¿Por qué tanta grandeza?, ¿por qué ese profundo olvido? Sencillamente porque es el héroe que derrota a los francos y nada menos que al gran Imperio de Carlomagno.

Por eso, desde Luis XIV, el otro gran momento de nuestros vecinos del Norte, en que la presión sobre España ha sido incesante buena parte de los platos rotos los pagó el ovetense triunfador en el campo de batalla. Una derrota en los libros para contrarrestar la victoria con las armas. Una derrota que no se habría producido sin el negativo papel de los afrancesados -verdadera quinta columna-, tan dados a admirar las glorias ajenas transpirenaicas aunque no sean tales y a minimizar las propias aunque se traten de trabajos colosales.

Bernardo del Carpio, sobrino del rey Alfonso II el Casto, nació en Oviedo en la segunda mitad del siglo octavo, fruto de los amores entre la hermana del rey, Jimena, y el conde de Saldaña, Sanz Díaz. Unos amores prohibidos así que Alfonso encarcela a Sanz Díaz, lo condena a la pena de ceguera y fuerza a su hermana a ingresar como monja en un convento. El rey se reserva la custodia y tutela de Bernardo.

Años después, y como quizá Alfonso prometiese a Carlomagno parte del territorio ovetense -en la documentación histórica la referencia es siempre la capital- incluyendo zonas de León o de la actual Castilla, algunos nobles asturianos, posiblemente antiguos seguidores del rey Mauregato que asimismo era partidarios de la paz con Córdoba, se rebelan y organizan una coalición que logrará frenar a los carolingios en Roncesvalles.

Realmente Bernardo del Carpio participó en la segunda batalla de Roncesvalles, datada en el año 808, lucha que fue librada entre las fuerzas de Carlomagno y una coalición de nobles rebeldes ovetenses, con Bernardo a la cabeza, junto con vascones y sarracenos de Zaragoza.

La suerte de la batalla fue trascendente. La dura derrota infligida a los francos tuvo importantes consecuencias. Dos años más tarde se desataría el comienzo de la disgregación del Imperio y treinta años después, su liquidación total en el Tratado de Verdún.

La batalla de Roncesvalles asimismo es el centro del equívoco que ha dado pie a poner incluso en duda la existencia de Bernardo del Carpio. Como se sabe, en esa batalla lucharon el asturiano Bernardo y el franco Roland. Los avatares del combate están recogidos en numerosos romances y cantares de gesta, especialmente en la tan conocida «Chanson de Roland».

Sin embargo, a partir del siglo XVII -del momento de máximo esplendor de Francia, entonces convertida en primera potencia mundial- se pone en duda su historicidad. Una duda que va a más y actualmente, a causa de las propuestas del estudioso José Pellicer, quien defiende que la batalla tuvo lugar en el año 778, algunos consideran imposible la participación de Bernardo del Carpio, porque en esa fecha era apenas un niño. Si no participó es que ni siquiera existió, se llega a concluir, ya que se trata sólo de un mito interesado.

Antes que Pellicer, tres autores -Ambrosio de Morales, Yepes y Montano- habían hecho referencia a una batalla en el año 778, que ellos denominaron «de Roncesvalles». Sin embargo no indican que Bernardo del Carpio, Alfonso II o Roldán interviniesen en ella.

El resto de autores anteriores al siglo XVII hablan de una batalla en la que sí participaron todos ellos, pero ocurrida después del año 800. Ahí es donde interviene la investigación del historiador asturiano Vicente José González García que, en su forma definitiva, se presentará en el congreso internacional «Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles» que mañana se inicia en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. Una investigación que aclara la confusión de Pellicer.

Y es que la primera batalla tendría lugar el 15 de agosto del año 778, en los valles al norte de los Pirineos, en Valcarlos, un municipio navarro transpirenaico. En esa lucha el rey Carlomagno, al frente de sus guerreros entre los que se encontraban Eginardo y Anselmo, como se dice en la Vita Karoli, luchó contra los vascones, siendo derrotado.

Pero la batalla de Roncesvalles propiamente dicha se desarrolla el 16 de junio del año 808, en la otra vertiente de los Pirineos, al sur de la cordillera. Efectivamente a los pies del alto de Ibañeta, se abre una explanada donde se produjo la batalla, y donde hoy día se encuentra el pueblo de Roncesvalles.

Carlomagno, en ese momento ya emperador, se enfrenta a los hispano-árabes, en cuyas filas estaba Bernardo del Carpio. La negativa a aceptar la alianza de Alfonso II con Carlomagno por parte de un grupo de nobles asturianos, temerosos de que el reino fuese entregado al rey franco, les lleva a unirse a Bernardo, enemigo de su tío Alfonso II por no haber liberado a su padre, quien a su vez buscó el apoyo de los moros de Aragón y del rey de Zaragoza, Marsil, que también estaba contra Carlomagno.
La batalla se saldó con una victoria de los hispano-árabes: Bernardo del Carpio mató a Roldán, el más caracterizado paladín del Ejército franco, lo que provocó la huida de las tropas invasoras.
Al eco de tales hazañas, Bernardo del Carpio se convierte en un personaje extraordinario durante la Edad Media española siendo como era un hijo extramatrimonial, según las principales versiones del mito, de una infanta y hermana del rey asturiano Alfonso II de nombre Jimena, y del conde de Saldaña.

Bernardo protagoniza una larga serie de romances en que su historia consiste principalmente en lograr del rey Alfonso el Casto que libere a su padre, encarcelado por haber deshonrado a la infanta. Para eso el héroe, en la línea de Hércules, debe resolver las distintos trabajos que le encomienda el monarca.

Al héroe ovetense se le atribuyen numerosas hazañas, entre ellas la derrota de los francos en Roncesvalles, circunstancia que significó una cierta reacción de la épica castellana contra el gran desarrollo de la épica francesa que se había introducido en España. Durante el Siglo de Oro sirvió de inspiración para piezas teatrales, obras caballerescas en prosa y poemas épicos, tanto en español como en portugués. Cervantes proyectó una novela histórica sobre el héroe.

La tumba de Bernardo fue visitada en 1522 por Carlos V -casi inmediatamente después de llegar a España desde Gante- en la localidad palentina de Aguilar de Campoo. Allí le entregaron la espada del héroe que, sea verdadera o falsa, marca el entronque del emperador con una figura capital del nacimiento de España.

La Nueva España / 5 de febrero de 2008
Bernardo del Carpio, histórico o literario: la disputa sigue abierta

Oviedo, Javier NEIRA
La segunda jornada del congreso internacional sobre Bernardo del Carpio, que se desarrolla en Oviedo, en el auditorio Príncipe Felipe, organizado por la entidad Oviedo XII Siglos y la Fundación Gustavo Bueno se saldó con una batería de comunicaciones muy especializadas y una visita guiada al monasterio de San Pelayo y a la catedral de Oviedo. El guía, claro, fue el historiador Vicente José González, máxima autoridad sobre la figura de Bernardo del Carpio, que acaba de sacar un libro sobre el héroe ovetense.

Comunicaciones, visitas y la polémica que continua, aunque no en campo abierto. Los congresistas afirmaron la historicidad de Bernardo. Sin embargo, dos catedráticos de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, que no asisten al congreso ofrecieron, a petición de LA NUEVA ESPAÑA, su versión, que no pasa de considerar al guerrero asturiano como una figura sólo literaria, sin base histórica para considerarla cierta y real.

José Vicente Ledesma es el presidente de la Asociación Cultural Bernardo del Carpio, de ámbito internacional, con asociados en varios países. La sede está en Salamanca, junto a las ruinas del castillo de Bernardo del Carpio a las que se refiere Alfonso X, en el pueblo de Carpio Bernardo, que tiene apenas 20 vecinos. Pertenece al Ayuntamiento de Villagonzalo de Tormes. Está a 17 kilómetros de Salamanca capital. En Carpio Bernardo hacen talleres durante todo el año sobre la figura del héroe ovetense y el 24 de mayo, una fiesta.

«Bernardo del Carpio es una figura histórica» indica Ledesma «las leyendas no se originan porque alguien tenga mucha imaginación y cuente un cuento interesante sino porque quien lo escucha cree, por los datos, que es cierto. Y después, de generación en generación se convierte en leyenda porque se quitan y ponen cosas: se añade el énfasis para hacerlo más interesante. La leyenda se expone en los juglares en un principio, la gente aprende los restos de los cantares de gesta y en el romancero. La gente aprende trozos y lo cuenta a sus hijos en las veladas de invierno. Contando o cantando, con acompañamiento de hierros».

Ledesma añade que «la historia se conoció en todos los países de habla hispana. En el Siglo de Oro España era un imperio y lleva esta historia, estos relatos, a Hispanoamérica y a las Filipinas. Lo más curioso que encontré fue que en Filipinas está viva la historia de Bernardo del Carpio. No sabían qué es un caballero medieval o un castillo, y asimilan la historia a la suya. Lo ven como algo muy importante y para hacerlo creíble lo unen a leyendas tagalas. Bernardo se vuelve un hombre fortísimo, valiente, invencible. Es la guerra de 1898 entre EE UU y España Bernardo Carpio -no ponen el artículo- es un gigante que abre un paso en las montañas de Luzón para que los habitantes de una aldea tagala huyan de los americanos. El año pasado Inma Chacón publicó un libro «Las Filipinianas» en Alfaguara. Es una saga familiar y relata esta leyenda pero en un cueva donde se produce una iniciación masónica. Y la cueva se llama Bernardo Carpio por un coloso que allí está encadenado y cuando rompe una cadena se produce un terremoto. Quedan ya pocos eslabones, cuando se acabe se liberará el pueblo filipino. El nombre Bernardo Carpio circula, hay un grupo de rock fuerte que se llama "Bernardo Carpio". En algunas escuelas los niños representan la leyenda en su idioma, se ponen dos de espaldas, como si fueran una montaña, y uno en el centro los empuja, abriendo el desfiladero». Como indica el experto salmantino «la depreciación de Bernardo empieza en el siglo XVII y es continua. Cuando deciden que es una invención a la gente le da vergüenza contar esas cosas. En nuestra página web lo calificamos como "el caballero olvidado". Queremos que se recupere esa memoria, que la gente oiga hablar de él».

Réplica de Roldán

Ignacio Ruiz de la Peña, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo y flamante nuevo director del Real Instituto de Estudios Asturianos opina sin embargo que «Bernardo del Carpio es una figura totalmente legendaria. Menéndez Pidal lo ve como réplica a la figura de Roldán. No hay ni un solo dato histórico que avale su existencia. Realmente no aparece hasta el siglo XIII. La opinión de Menéndez Pidal sigue vigente. Nada justifica su historicidad. La localización de la batalla de Roncesvalles la realizó Ubieto Arteta, catedrático de la Universidad de Zaragoza. Ocurrió y de ahí sale la leyenda y la réplica antifranca. Después se alimenta del romancero antiguo y en general de la literatura. Puede compararse con el Quijote, en cuyo caso de alguna manera su figura literaria se acaba por hacer historia. Sobre la hermana de Alfonso II, que se supone madre de Bernardo del Carpio, no se sabe nada. Quizá era la esposa de Nepociano, ya que se le considera cuñado de Alfonso. Pero no es así porque el término "cuñado" se refería entonces a un pariente por línea femenina, así que quizá fuese un sobrino nieto. Bernardo es una figura que nunca me interesó. Es del dominio de la literatura. Los historiadores bastante trabajo tenemos con las figuras históricas como para ocuparnos además de los personajes literarios».

David Pattison, profesor de la Universidad de Oxford, que ofreció una comunicación titulada «La leyenda de Bernardo del Carpio y el tema carolingio» comenta a su vez que «los historiadores del siglo XIII fundaron sus relatos en lo que consideran fuentes dignas de crédito. Lo interesante es que les añadieron leyendas de juglares; hay una mezcla difícil de entender. Pero creo, según ha demostrado muy bien Vicente José González, que existe un fondo histórico al que se fueron añadiendo detalles y suposiciones. Los cronistas en un momento no supieron qué hacer ante las contradicciones. Menéndez Pidal propuso la idea de las dos leyendas y quizá dos personajes distintos. Tiene posibilidades de ser verdadero».

Pattison destaca que «la mayoría de los héroes eran castellanos, el Cid, Fernán González -el primer conde de la Castilla independiente- y quizá Bernardo, con antecedentes leoneses, aunque sea de Castilla, para el caso. Siempre me ha sorprendido que en España lo céltico llega más tarde, con los libros de caballerías, que son del siglo XV. Es cuando los españoles de verdad se interesan por lo artúrico; durante la alta Edad Media no tanto. El mito del Cid sí se conoce en Inglaterra, otros son sólo cosa de especialistas. Tanto en Cambridge como en Oxford, encasillarlas sí que es un mito. En Cambridge estaba un hispanista, Colin Smith, que hizo una edición del "Mio Cid" en Cátedra. Y en Oxford Peter Russell, medievalista, que murió hace escasamente un año. Los estudios hispánicos funcionan bastante bien en Inglaterra. En Manchester y en colegios de la Universidad de Londres hay departamentos muy fuertes de estudios hispánicos».

Como Santiago

Por su parte, Javier Fernández Conde, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, afirma que Bernardo del Carpio «es una figura legendaria. No sé muy bien cómo se gestó. Lo que es seguro es que no se trata de un personaje histórico. Conozco los estudios de Vicente José González desde hace tiempo, pero lo cierto es que siempre me desentendí de esa figura. Cataluña también tiene su Bernardo del Carpio. Nunca me ha llamado la atención. Es una leyenda como la de los infantes de Lara, sobre la que un historiador no tiene nada que decir. No hay fuentes que avalen esa figura y discutir los detalles de una leyenda no tiene sentido para un historiador. En cuanto a lo que ha dicho Gustavo Bueno sobre la función del mito en la historia de España, creo que exagera. Creo que no tuvo ninguna repercusión. A Vicente José le dije en su día que era importante la genética de esa figura, pero no se puede ir más allá, hay un puente insalvable. Vicente José es un trabajador incansable, siempre va a las fuentes y lo estimo mucho».

Chiharu Fukui, hispanista y escritor japonés destacó por su parte cómo «Cervantes, en "El Quijote", en el inicio, manifiesta su predilección por Bernardo. Le gusta el personaje. Bueno, cuando ataca a Roldán no lo mata con la espada, sino que lo ahoga. En la historia de España no es frecuente ese hecho, la cuestión es quién reconstruyó esa acción. Me parece muy interesante considerarlo. Hay muchos héroes en la España medieval, por ejemplo Díaz de Vivar. Me interesa mucho el paralelismo entre el apóstol Santiago y Bernardo del Carpio».

La Nueva España / 3 febrero de 2008
«Negar la existencia de Bernardo del Carpio sería una excepción singular»

JESÚS MENÉNDEZ PELÁEZ PROFESOR DE LITERATURA MEDIEVAL EN LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO David ORIHUELA

Oviedo recupera a partir de hoy una figura histórica que muchos tachan puramente de leyenda, Bernardo del Carpio. La Fundación Gustavo Bueno celebra la efeméride Oviedo XII Siglos con un congreso internacional en el auditorio Príncipe Felipe, que abrirá el propio Gustavo Bueno con la conferencia «Bernardo del Carpio y España». Jesús Menéndez Peláez, profesor de Literatura Medieval de la Universidad de Oviedo y presidente de la Fundación Foro Jovellanos, es uno de los responsables del congreso como miembro del comité científico.
-La figura de Bernardo del Carpio, ovetense del siglo VIII que derrotó en Roncesvalles al Ejército de Carlomagno, está rodeada de luces y sombras.

-Yo sólo conozco la vertiente literaria del personaje. Bernardo del Carpio generó una literatura muy fecunda que fue literatura popular y tradicional que se reflejó en el romancero, el género literario por el que un pueblo manifiesta si idiosincrasia.

-¿Pero es una figura histórica o un personaje literario?

-Menéndez Pidal decía siempre que el romancero nació de la fragmentación de los cantares de gesta, que eran demasiado largos. Así, el juglar cantaba sólo los pasajes más atractivos para regocijo del pueblo.

-¿Y la historia?

-Los cantares de gesta son también fuentes auxiliares de las crónicas medievales, de la historia. Los cronistas dieron a los cantares dosis de historiografía. Es lo mismo que ocurrió con el Cid histórico y el Cid del poema.
-No hay duda de que el Cid fue un personaje histórico.

-Para Menéndez Pidal el poema del Cid es histórico. Se utiliza el poema para la configuración de la historia del Cid.

-¿Cuál es la relación entre la literatura, los cantares y los romances, y la historia?

-Si los cantares de gesta tienen base histórica -y la «Canción de Roldán» es uno de los grandes cantares de gesta y narra la derrota de Roldán a manos de Bernardo del Carpio en el 808- y los romances son fragmentos de los cantares, ergo los romances son históricos.

-¿Es ésa la única base para afirmar la existencia de Bernardo del Carpio?

-No. Hay muchos argumentos arqueológicos, pero yo me limito a los aspectos literarios.

-Más aspectos a favor del historicismo del personaje.

-Es muy difícil que toda esa riquísima corriente literaria en la que se hace referencia a Bernardo del Carpio sea fruto de una creación sin relación con una realidad histórica. Parece cierta una base histórica. Además, negar la base histórica a Bernardo del Carpio sería una excepción muy singular en la historia medieval, en la que los cantares y el romancero se toman como referencias históricas en las crónicas.

-¿Se puede afirmar entonces con rotundidad que el personaje existió?

-En investigación no puede haber dogmas, pero el congreso que hoy se inicia en Oviedo es una satisfacción para los medievalistas porque, de una vez, se esclarecerá todo y se intentará aclarar qué hay de historia y qué de leyenda.
-Un congreso muy importante, por tanto.

-Sí, porque se van a estudiar los orígenes del Principado; es seductor y apasionante.

-Los personajes históricos como el Cid son utilizados políticamente, y este congreso se celebra en precampaña electoral.

-El Cid estaba lejos de toda connotación política y religiosa, hacía la guerra para mantener a su familia. Que un personaje como el Cid o Bernardo del Carpio sea manipulado políticamente no resta nada a su historicidad.

La Nueva España / 3 febrero de 2008
Bernardo del Carpio: entre la realidad literaria y la realidad histórica

JESÚS MENÉNDEZ PELÁEZ
En Oviedo acaba de celebrarse un congreso internacional sobre Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles como primer acto conmemorativo de las efemérides programadas dentro de «Oviedo doce siglos». Debo empezar por decir que asistí a este congreso con un cierto escepticismo, pues no creía que el tema pudiera tener la capacidad de convocatoria con la que me encontré. Medio centenar de especialistas provenientes de universidades españolas y algunas europeas con el exotismo de un congresista nipón fue toda una sorpresa. Allí me topé con colegas, reconocidos especialistas en literatura medieval, que habían aceptado la invitación para participar en este evento en mesas redondas, comunicaciones o ponencias: Carlos Alvar (Universidad de Ginebra y de Alcalá), Ángel Gómez Moreno (Complutense de Madrid), Francisco Crosas (Universidad de Castilla-La Mancha), Carlos Mata Induráin (Universidad de Navarra), Juan Paredes Núñez (Universidad de Granada); también se hicieron ver en algunas sesiones especialistas en literatura medieval de nuestra Universidad como Isabel Uría, Fernando Baños y Jaime González Álvarez. El tema es un capítulo nuclear en nuestra literatura medieval, pero a la vez está implicada la historiografía medieval, la etnografía, el folclore o la arqueología. De todas estas áreas había una muy nutrida representación. Por mi parte, me sentí en la obligación de asistir y colaborar en este evento por varias razones; para un medievalista la celebración de una efeméride en torno a un núcleo temático tan presente en los contenidos literarios, como lo es Bernardo del Carpio y todo su entorno, ha de ser siempre motivo de apoyo. Era necesario que el área de Literatura de nuestra Universidad estuviera allí representada. Me gusta sumar, no restar; colaborar, no destruir. Además para los asturianos este entorno literario añadía un nuevo motivo de interés, ya que Bernardo del Carpio es un centro de atención, por lo menos literario, en los orígenes de la Monarquía asturiana, convertida hoy en Principado de Asturias. Los orígenes de cualquier institución son siempre oscuros y nebulosos máxime si nos adentramos en los siglos VIII y IX, segmento cronológico del tema elegido. Por tanto, todo intento por esclarecerlos, cuando se hace desde la honestidad y la laboriosidad, debe ser reconocido como tal. Éste es el caso de los trabajos de Vicente José González García.
El hilo conductor de todo el congreso giró en torno al binomio literatura-historia con apoyos arqueológicos y etnográficos. El binomio literatura-historia es con frecuencia motivo de acuerdos y desacuerdos por parte de la investigación histórico-crítica. Realidad histórica, positivamente comprobada, y ficción literaria, ingrediente del quehacer literario, se presentan como dos categorías conceptuales metodológicamente antitéticas. Esta diversidad de perspectivas acrecienta su intensidad cuando se proyecta a la Edad Media, de manera muy especial al estudiar géneros literarios que narran el acontecer de la historia de España como es el cantar de gesta, las crónicas y el romancero, géneros literarios que asignan un protagonismo a determinados personajes como el Cid, Fernán González o, en este caso, a Bernardo del Carpio. Todos estos temas tienen en Menéndez Pidal al gran estudioso con su neotradicionalismo, una opción metodológica a la que siempre me acogí y que sazona mi modesto manual sobre literatura medieval con varias ediciones en el mercado editorial vinculado a los centros universitarios nacionales y del hispanismo extranjero.

Las tesis de Pidal son de una claridad meridiana en sus enunciados. Los cantares de gesta se generan siempre sobre un fondo histórico que acoge la colectividad de acuerdo con las leyes de la literatura tradicional, esto es, aquella que el pueblo, la colectividad, la siente como suya y la modifica según sus gustos e intereses. Por eso fueron utilizados por la historiografía medieval en las distintas crónicas; de esta manera Pidal pudo recuperar algunos de estos cantares, perdidos en la versión versificada, y recogidos prosificados en las crónicas. En la perspectiva de Pidal sería inconcebible un cantar de gesta sin un fundamento histórico. Sigue avanzando Pidal. La moda del cantar de gesta, como género literario, dará paso a un nuevo género: el romancero; los primeros romances tendrían un origen épico, es decir, el juglar ya no recita toda la historia narrada en el cantar largo, sino una parte, un fragmento que él considera de mayor interés para su público. Nace así la tesis pidaliana del origen del romancero por fragmentación del canto épico. ¿Qué relación existe entre el romancero y la historia? La argumentación es un puro silogismo. Si el cantar de gesta tiene una base histórica con incrustaciones legendarias del sentir popular, los romances, en cuanto que son fragmentos del canto épico, tendrán asimismo una base histórica igualmente con incrustaciones legendarias. De esta manera el cantar de gesta y el romancero fueron la manera popular de contar y enseñar la historia en los tiempos medievales. Ahora bien, ¿pudo lo legendario borrar lo histórico? No es fácil establecer dicotomías bien delimitadas entre lo literario («romanzes, fablas e cantares») y lo histórico («libros otorgados»), como tampoco resulta fácil determinar qué entendían los medievales por «estoria». La propia obra de Pidal así lo ratifica.
Las fuentes sobre Bernardo del Carpio y su entorno, tal como han llegado hasta nosotros, son literarias (crónicas y romancero) y arqueológicas (lugares carpianos). Estas fuentes ofrecen una melodía polifónica a veces con fuertes disonancias. Hemos de reconocerlo. ¿Cómo explicar estas disonancias? La materia carpiana fue siempre permeable y receptiva, como toda la literatura tradicional, a sincretismos anacrónicos, siguiendo las leyes de la literatura tradicional que configuraron asimismo a otros personajes de la historia clásica (Alejandro Magno, Apolonio) e incluso de la Biblia. La manipulación literaria de los hechos y de los personajes históricos ha sido siempre una constante. Una francofobia (de tradición asturleonesa) y una francofilia (de origen francés) parecen haber sido la causa de esta distorsión que hoy ofrece la ingente tradición literaria sobre Bernardo del Carpio.

Sin embargo, un trasfondo histórico parece innegable. Las grandes compilaciones de romances hechas por Durán, Wolf y Hofmann, Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Galmés de Fuentes, recogen los romances sobre Bernardo del Carpio dentro de la sección «Romances relativos a la historia de España». Resulta muy difícil aceptar, de acuerdo con la metodología pidaliana, que toda la tradición historiográfica y literaria haya sido una pura «creatio ex nihilo» en función de la propaganda del anti-Roldán hispánico. ¿Es posible pensar que todo el «corpus» carpiano pueda descansar sobre una pura entelequia o ente de razón? Bernardo del Carpio no es un mito literario al estilo de la Celestina, el Quijote o Don Juan, frutos de la creación artística de unos genios como lo fueron Fernando de Rojas, Cervantes o Tirso de Molina, respectivamente. En Bernardo del Carpio está la colectividad; es la diferencia que hay entre la estética popular («Naturpoesie») y la estética culta («Kuntspoesie»). La fecunda realidad literaria de Bernardo del Carpio, viva aún en la cultura tradicional de España, Francia, Hispanoamérica o Filipinas, en los orígenes hubo de tener un trasfondo histórico. Éste fue el sentir generalizado del congreso. Ahora bien, ¿qué acontecimiento, personaje o personajes históricos dieron motivo a esta riquísima tradición? Es precisamente lo que pretende esclarecer el profesor Vicente José González García desde hace varias décadas; el congreso fue de alguna manera un homenaje a la trayectoria honesta y laboriosa de este investigador que intenta arrojar una luz sobre un tema oscuro y por tanto sometido a discusión. En investigación no hay dogmas; no hay tesis canonizadas; no hay un santoral; la única liturgia es a la verdad.

Jesús Menéndez Peláez es profesor de Literatura Medieval de la Universidad de Oviedo.

La Nueva España / 4 febrero
Bueno: «El valor de Bernardo del Carpio está precisamente en su leyenda»

El Congreso internacional sobre Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles se inició ayer en Oviedo, en el auditorio Príncipe Felipe, con una conferencia del filósofo asturiano Gustavo Bueno, que destacó la importancia capital en la historia de España y en su constitución como nación de la figura del héroe ovetense Bernardo del Carpio, con independencia de detalles concretos de su historicidad o leyenda. Al congreso asisten investigadores de Inglaterra o Japón, pero apenas de la Universidad de Oviedo. El historiador Vicente José González, que ha trabajado sobre la figura de Bernardo del Carpio durante sesenta años, apuntó los aspectos que le dan historicidad y destacó que nunca ha recibido ninguna crítica.

Oviedo, Javier NEIRA

La conferencia de apertura del Congreso internacional sobre Bernardo del Carpio corrió a cargo del filósofo asturiano Gustavo Bueno. A las once de la mañana, en un aula del auditorio Príncipe Felipe y ante una treintena larga de congresistas, Bueno tomó la palabra.

Se preguntó primero por las relaciones que se pueden establecer entre Bernardo del Carpio y la filosofía de la historia en general y fijó esa relación en la idea de España que, añadió, está vinculada a la idea de imperio.

A su vez, indicó, imperio y filosofía enlazan a través de la idea de humanidad o de género humano, tan viva hoy en día.

Así las cosas, el problema, afirmó Bueno, es que el género humano no existe. La humanidad no existe. No existe como sujeto de la historia.

Existen, sin embargo, diferentes proyectos de hombre que con Aristóteles y Alejandro, al saberse de la redondez de la Tierra, empiezan a plantearse un imperio universal que no es ya pura metafísica o megalomanía.

Cuando una de las partes -de los grupos humanos- confronta con otras para imponer su proyecto de hombre nacen el imperio y la historia universal, dijo Bueno.

El primer imperio, pues, es el de Alejandro Magno, que extiende la idea de ciudad a todo el planeta. Para controlar ese imperio se hace hijo de Zeus y de Amón.

El Imperio romano sigue ese mismo modelo. Sobre todo tras Constantino. Antes tenía características similares al Imperio chino, que no es expansionista, que sólo aspira a que todo gire en torno a él.

El Imperio Romano de Oriente dura hasta 1451, cuando lo liquidan los islamistas. El de Occidente desaparece antes, licuado en los llamados reinos sucesores. En España, el Reino visigodo.

Los francos también tienen su Reino sucesor a partir de la donación de Constantino, que es pura superchería, y lo crean entre Pipino y el Papa Esteban II. Carlomagno, hijo de Pipino, logra en 800 coronarse emperador. Pero es un imperio efímero. El Sacro Imperio Romano Germánico no pasa de ser oficial, sin virtud real. Sin embargo, eso impide que se constituya jurídicamente un imperio español. La sucesión de imperios se completa con el británico y después el soviético, también efímero.

Francia, sin embargo, no logra desplegar un imperio, «apenas el emperador Faustino I en Haití, el emperador Agustín, Maximiliano en México o el imperio de Bokasa alentado por Giscard, que al tiempo patrocinaba a Juan Carlos I», afirmó Bueno.

Después dijo que Alfonso II el Casto ya se encuentra con un imperio en marcha, que desborda a Asturias, incluye Galicia, tiene castillos y marcas en La Rioja y llega a Lisboa. Un imperio que se enfrenta al musulmán, al Papa -la tensión entre Santiago y Roma-, al carolingio y otros núcleos de poder peninsulares.

Después de Roncesvalles, en 808, Alfonso II pone en 812 la capital en Oviedo. De ahí que Oviedo sea capital imperial. De un imperio sin nombre. Alfonso III ya tiene el título de emperador. Alfonso X casi consigue el correspondiente a Sacro Imperio y con Carlos V se cumple.

Fijado el cuadro general, Gustavo Bueno indicó que Bernardo del Carpio es un héroe legendario que representa a Alfonso II contra Carlomagno y le arrebata la espada Durandarte, algo intolerable para Francia. «El valor de Bernardo del Carpio está precisamente en su leyenda», añadió, que es un hecho al menos desde el siglo XII y está unida a la historia de España, al margen de su historicidad.

Desde el siglo XVII, añadió Bueno, la leyenda negra francesa desvirtúa a Bernardo, las tesis hipercríticas son aceptadas sin más por los españoles. «Niegan la historicidad de Bernardo como niegan la de Homero, la de Cristo o la del Cid. La hipercrítica confunde el tocino con la velocidad. Las dudas las despeja Vicente José González cuando descubre que hubo dos batallas de Roncesvalles, dando verosimilitud a la intervención de Bernardo y su triunfo sobre Roldán».
Antes, en la sesión de apertura del congreso, intervinieron el filósofo Gustavo Bueno Sánchez y la doctora en Historia Medieval Belén González, que destacaron la iniciativa Oviedo XII Siglos; el profesor de Literatura Jesús Menéndez Peláez, presidente del Foro Jovellanos, que indicó que la tradición carpiana no sale de la nada, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, José Suárez Arias-Cachero, que calificó a Oviedo como «la ciudad histórico-política más antigua de España», y recordó la importancia de la figura de Bernardo.

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filosofía11/3/2013

11/3/2013

La Filosofía de Jaime Balmes

Javier Delgado ofrece en esta lección las líneas principales desde las cuáles la figura y la filosofía de Jaime Balmes puede ser entendida hoy, en el siglo XXI, desde la plataforma del materialismo filosófico. Se trata de exponer el planteamiento desde el cual está elaborando su tesis doctoral sobre la filosofía de Jaime Balmes, un trabajo que no está cerrado y para el que su autor agradecerá sugerencias y comentarios, una vez hechos públicos aquí y ahora los andamios de su investigación.


noticias9/6/2012

9/6/2012

Europa y el Euro

En momentos difíciles y turbulentos para España se impone una reflexión sobre lo que significan Europa y el Euro para nuestra nación. Teatro crítico dedicado a analizar la situación actual de la Unión europea con la presencia de Gustavo Bueno Sánchez, Marcelino Suárez Ardura y Javier Delgado. Presentado y moderado por Sharon Calderón Gordo


efemérides31/5/2012

31/5/2012

Noventa aniversario del PCE

El PCE Partido Comunista de España celebró su noventa aniversario en diciembre de 2011, Teatro crítico se sumó a la efeméride y realizó una tertulia sobre el asunto.


television14/3/2012

14/3/2012

La clase obrera y la huelga general 29-M

La clase obrera fue llamada a la huelga contra el capital por los sindicatos llamados de clase, pero ¿a quién representan realmente esos sindicatos, se puede hablar de un proletariado universal? ¿Cuál es la correlacción de fuerzas después de la caída del muro de Berlín?


noticias2/5/2011

2/5/2011

Sobre la situación en Libia: guerra y derechos humanos

Teatro Crítico dedicó dos programas consecutivos a analizar la situación creada en Libia por la revuelta y la invasión, deteniéndose especialmente en la crítica a la ideología democrática basada en la defensa de los derechos humanos.


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